miércoles, 16 de septiembre de 2009

Se hace camino al andar: En el camino

Pocos autores con una carrera más bien corta han sido tan influyentes en la literatura norteamericana del s.XX como Jack Kerouac. Padre indiscutible del movimiento beat (pese a que él renunciaba a esa catalogación), el autor es recordado en especial por su segunda novela: En el camino.
En el camino narra las desventuras del joven Sal Paradise (alter ego novelesco del propio Kerouac) mientras cruza Estados Unidos en compañía de Dean Moriarty (alter ego de Neal Cassidy) un disparatado perdedor que busca por encima de todo la felicidad y la diversión sin importarle el cómo e incluso el por qué. En sus viajes los dos se cruzarán con toda una serie de personajes estrafalarios, a su vez alter egos de conocidos y compañeros de andanzas del autor.
Pese a la multitud de alusiones sexuales y al consumo masivo de drogas que escandalizó a muchos a su publicación (incluso cuando el texto ya había sido censurado), el libro refleja la cara más oscura de la Norteamerica de finales de los años 50, un país arruinado por la guerra en el que no hay sitio para aquellos que están fuera de su modelo de sueño americano y en el que las minorías son exprimidas sin piedad. Kerouac no deja de señalar su condición de perdedores una y otra vez, con capítulos en los que parece que todo se puede remediar para los protagonista, justo para torcer luego la situación tras cometer una estupidez . Por encima de todo En el camino no es una apología psicotrópica: es un libro sobre la amistad entre dos personajes que saben que tienen el mundo en contra, empezando por ellos mismos.
Convertido en un libro de culto por las siguientes generaciones, En el camino marca un punto de inflexión sobre el que arrancarán los autores del realismo sucio americano y que hoy en día no sólo no se ha convertido en una anécdota histórica sino que sigue manteniendo la fuerza que tuvo a su publicación.
En el camino es el libro número 20 del reto de lectura de las 52 semanas.

Más allá del bien y del mal: Lestat el Vampiro

Como ya comenté en mi reseña de Entrevista con el vampiro, a Anne Rice debemos la actual imagen romantico-sensiblera del vampiro ñoño que encandila jovencitas. Sin embargo, tanto este trabajo como Lestat el vampiro, continuación realizada una década después de la novela original representaban una vuelta de tuerca interesante para un género tan trillado como el terror.
En Lestat el vampiro asistimos al renacimiento de Lestat, personaje ya eclipsaba al propio Louis, el protagonista del primer libro. Tras despertar en el s.XX atraído por la música de un grupo de rock, al vampiro no se le ocurre otra cosa que convertirse en superestrella musical para llenar sus sueños de atención y revelarse ante los mortales. Este comienzo de mierda (no se me ocurre otra forma de expresarlo) sirve como excusa para que Lestat nos cuente su historia desde sus días de mortal en la Francia pre-revolucionaria. Es aquí donde asistimos a un relato fascinante, dividido a partes iguales por etapas que marcarían la via y no vida del vampiro: la historia como mortal, los primeros años de vampirismo y su ruptura con los seres queridos, los años de compañía de Gabrielle, el primer encuentro con Armand y la revelación de los antiguos misterios del vampirismo de la mano de Magnus el Anciano. Pese a su intención de querer desvelarnos las incógnitas sobre el mundo que ha creado, la autora logra que nos sumerjamos en la narración en compañía del amoral Lestat en su huida de la desdicha y la amargura inmortal. Incluso se deja un final completamente abierto para explotar el filón de sus renombradas Crónicas vampíricas, una serie cuya calidad se diluye a cada título hasta volverse simplemente insoportable.
Al igual que su predecesora, leí Lestat el vampiro hace más de quince años y hoy en día me sigue pareciendo un buen libro. Sin embargo, tengo que reconocer que me trae muy buenos recuerdos de mi etapa de jugar a Vampiro: la Mascarada, el excelente juego de rol que Mark Rein-Hagen creó con una fuerte inspiración es estos dos títulos.
A aquellos que no han leído nada de la autora y que les pique la curiosidad les recomendaría que sólo leyeran Entrevista con el vampiro y Lestat el vampiro, prescindiendo del resto de una serie que no hizo más que desaprovechar buenas ideas para explorar un puñado de obsesiones homoeróticas. Y a los acérrimos incondicionales de la autora, leed más. Quizás descubráis que hay autores de terror que se lo toman en serio.
Lestat el vampiro es el libro número 19 del reto de lectura de las 52 semanas.

sábado, 5 de septiembre de 2009

La biblioteca de Neil Gaiman

Me he quedado sin palabras al ver el enlace en BoingBoing con las fotos de la biblioteca de Neil Gaiman. Era obvio que un autor de sus características iba a tener una gran cantidad de títulos en su casa pero lo visto es el sueño de cualquier Bibliotecario. Reconozco que he sentido una punzada de envidia. Podéis ver las fotos aquí.

La locura de escribir

No es la primera vez que reitero mi admiración por el polifacético Stephen Fry, uno de los pocos autores en vida que puede ser considerado como un verdadero genio. Su honestidad y su sencillez sólo hacen que confirmar esta afirmación. Como muestra os dejo la última entrada de su blog, un joya sobre las dificultades de escribir y su obsesión por la forma de trabajar de los escritores. Podéis leer el texto (en inglés, obviamente) aquí.

martes, 1 de septiembre de 2009

Steampunk Magazine 6

Ya está disponible el sexto número del e-zine gratuito Steampunk Magazine, una publicación que sigue gozando de muy buena salud. Podéis descargaros la revista en la página web de los editores. Como siempre el texto está disponible sólo en inglés.

La Primera Guerra Mundial como nunca la hemos visto

El nuevo libro juvenil del escritor Scott Westerfeld pinta tremendísimo: una historia alternativa de la Primera Guerra Mundial pasada por el filtro steampunk. La editorial Simon and Schuster no ha escatimado un céntimo para publicitar a uno de sus autores más populares. Aquí tenéis el video de promoción con el que han presentado el libro.