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domingo, 24 de noviembre de 2013

30 años de Mundodisco

Hoy se cumplen 30 años de la edición original de El Color de la Magia de Terry Pratchett, la primera novela de la inimitable serie Mundodisco, que convirtió a su autor en toda una leyenda viva dentro de la literatura fantástica y de la comedia.
Muchas gracias por compartir con nosotros un mundo tan disparatado como mordaz, maestro Pratchett. Feliz cumpleaños, Mundodisco.


domingo, 28 de abril de 2013

¡Feliz cumpleaños, maestro Pratchett!

Tal dia como hoy en 1948 nació Sir Terence David John Pratchett, Terry Pratchett para millones de lectores. Su ilimitada imaginación resultó no sólo un soplo de aire fresco en el estancado panorama literario fantástico: supuso el paso de un huracán que no podrá ser ignorado.
Por su humanidad, su humildad, su alegría, su buen humos, por tantos buenos momentos en compañía de personajes memorables, desde la Biblioteca de Vorbarr Sultana queremos desearle el mejor de los cumpleaños.
¡Felicidades, Maestro Pratchett! ¡Y muchas gracias por compartir tus sueños, locuras y farsas con nosotros!


viernes, 20 de febrero de 2009

Un caballero muy especial

Desde hace 48 horas hay un caballero muy especial en los rangos de la nobleza británica: Sir Terry Pratchett. El autor ha sido nombrado Oficial en la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la literatura. ¡Enhorabuena, Sir Terry!

jueves, 19 de febrero de 2009

Mundodisco para chuparse los dedos

Tremendo el trabajo de repostería para hacer una réplica comestible del Gran A'tuin de Mundodisco. Podéis ver la galería de fotos aquí. Gracias a Blue Priestess por la noticia.



domingo, 1 de febrero de 2009

Un año con Terry Pratchett

El próximo 4 de febrero la cadena inglesa BBC2 emitirá el documental Terry Pratchett: Viviendo con el Alzheimer, en el se muestra el día a día del autor de la saga Mundodisco durante el último año y su convivencia con la enfermedad que le fue diagnosticada hace dos años. Pese a todo Pratchett no ha dejado de escribir en ningún momento ni se lo ha planteado, y ha aprovechado su popularidad para hacer campaña en favor de los enfermos de Alzheimer.

sábado, 8 de noviembre de 2008

N. del T.

Andaba yo pensando en cuál podría ser un tema adecuado para estrenarme aquí en casa del sr. Blackhand cuando me informaron de que tengo pendiente la lectura de la edición española de The Wee Free Men, el primero de una saga de libros juveniles escrito por Terry Pratchett.
Hacía mucho, mucho tiempo que no leía a Pratchett en castellano; gran cantidad de sus juegos de palabras y gags son tristemente intraducibles, y las decisiones tomadas para hacer el asunto "entendible" por el lector de a pié no suelen ser de mi agrado. Demasiado, se pierde demasiado por el camino...
Esta línea de pensamiento (aguantad ahí conmigo, que he ido a propósito a por la pipa, la bufanda y la boina para escribir este post) ha hecho que me acordase de un detalle que, por lo que parece, se ha perdido: yo recuerdo que antes, en algunos libros te encontrabas las legendarias N. del T. (Nota del Traductor, para los amigos) donde el sufrido personaje te explicaba que se había encontrado con uno de estos elementos de dificil traducción, o te ponía en antecedentes para que cogieses la idea tras la palabra, frase o expresión.
Estas notas eran una especie de puente hacia el otro idioma que se han ido perdiendo, al menos dentro del género que leo. ¿Qué pasa? ¿La fantasía, el terror y la ciencia ficción son tan poco serias que sus lectores no merecen explicaciones y se han de conformar con traducciones mediocres y adaptaciones caprichosas? ¿Es decisión editorial, y los pobrecitos traductores sufren tanto como el lector bilingüe? Porque sonará pedante, pero yo tuve que ir a lavarme los ojillos con lejía después de leer "strawberry blonde" traducido como "rubio fresa" en una novela. Eso duele.
No entiendo por qué se nos niegan esas pequeñas explicaciones y nos hemos de tragar chistes mutilados, expresiones "adaptadas" para que las entendamos, y párrafos sin gracia (¡o sin sentido!).
En el lado positivo, mi inglés leído les debe mucho a los traductores españoles. Primero por estimular mi curiosidad con dichas notas y hacerme ver que no leía la historia como debería ser; y luego privándome de ellas y dejándome notar que a algunos les gustaría trabajar en otra cosa.