jueves, 24 de enero de 2008

Que no está muerto todo lo que duerme: Los Mitos de Cthulhu


Si existe un género más estereotipado, ridiculizado y mal visto que la ciencia ficción y la fantasía es sin ninguna duda el terror. Y sin embargo eso no fue siempre así. Nombres como Bécquer, Shelley, Stoker o Poe son loados no sólo como ejemplos de "buena literatura" (sic) sino como grandes maestros con obras clásicas e inmortales. Eso no sucedió con la obra de Howard Phillips Lovecraft (1890-1937). Neurótico, inteligente y visionario, y heredero de la gran tradición romántica, Lovecraft supo transformar los miedos del nuevo siglo y la incertidumbre causada por el desmoronamiento del colonialismo y sintetizó los horrores de la Gran Guerra en una prosa onírica, rica en matices y abrumadora como jamás se había visto. Relegado a los pulps de la época, caldo de cultivo de las bases de lo que se convertiría en la ciencia ficción y la fantasía canónicas, Lovecraft mantuvo una rica correspondencia con contemporáneos como Robert E.Howard, August Derleth y Robert Bloch que fructificó en el ciclo de los Mitos de Cthulhu, recopilación de relatos clasificados como de horror cósmico. Dioses tan ancianos como el Universo, geometrías no euclidianas y oscuros secretos toman el relevo del cuento clásico de fantasmas romántico en lo que tendría que haber supuesto el puntal de un nuevo género. Por desgracia, no fue el caso. Durante décadas Lovecraft quedó relegado a otro autorucho del montón, defendido a capa y espada por un puñado de lectores. Sólo recientemente ha empezado a reconocerse el genio del autor de Providence. Alianza fue el sello que introdujo al autor en nuestro país. Entre su colección de bolsillo destaca uno de los volúmenes imprescindibles en cualquier biblioteca: Los mitos de Cthulhu. El volumen consta de un extensísimo prólogo de Rafael Llopis que presenta a Lovecraft e introduce al neófito en el marco de su obra. Seguidamente vienen los cuentos repartidos en tres partes. Los precursores incluyen las obras que influyeron en el joven Lovecraft y que están presentes en sus historias. Los Mitos, lo mejor de tan excelente antología, contiene todos los cuentos que forman el Ciclo de Cthulhu, los de Lovecraft y los de sus colegas, con joyas como La sombra sobre Innsmouth. Cierra el volumen Mitos póstumos, quizás la más floja de las tres partes, pero aún así necesaria para entender el impacto de la obra de Lovecraft.
Los relatos que forman esta antología son:

-Los precursores
Días de ocio en el país del Yann, por Lord Dunsany
Un habitante de Carcosa, por Ambrose Bierce
El signo amarillo, por Robert W. Chambers
Vinum Sabbati, por Artbur Machen
El Wendigo, por Algernon Blackwood
La maldición que cayó sobre Sarnath, por H. P. Lovecraft

-Los Mitos
El ceremonial, por H. P. Lovecraft
Los Perros de Tíndalos, por Frank Belknap Long
La sombra sobre Innsmouth, por H. P. Lovecraft
La piedra negra, por Robert E. Howard
Estirpe de la cripta, por Clark Ashton Smith
En la noche de los tiempos, por H. P. Lovecraft
Reliquia de un mundo olvidado, por Hazel Heald
Las ratas del cementerio, por Henry Kuttner
El vampiro estelar, por Robert Bloch
El Morador de las Tinieblas, por H. P. Lovecraft

-Mitos póstumos
La Hoya de las Brujas, por H. P. Lovecraft y A. Derleth
El Sello de R’lyeh, por August Derleth
La sombra que huyó del chapitel, por Robert Bloch
La iglesia de High Street, por Ramsey Campbell
Con la técnica de Lovecraft, por Juan Perucho

Sólo hay una forma de entender a Lovecraft: leerlo. Comprad esta antología, la mejor disponible en castellano para conseguir una visión global de un autor maldito en su época y desconocido para muchos que merece un lugar en el Olimpo de los autores inmortales.

2 comentarios:

El Sagutxo solitario dijo...

Tengo pendiente comprar este libro, ya lo hablamos una vez. Cuando estuve en la Fnac no lo tenían, así que a ver si mañana (que es viernes) voy a mirar (si salgo a una hora prudencial de trabajar, claro).

:)

El Sagutxo solitario dijo...

Al final me lo compré ayer junto con otro montón de libros y dos que dejé pedidos.

Menudo tocho que es xDD. Menos mal que son relatos, que si no saldría por patas del susto.